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En los primeros años no era tan difícil pues en el kinder solo juegan , cantan y bailan, etc. Conforme van a avanzando se va complicando, pero entonces que creen que sucedió.

Como había comentado yo vine a Japón la primera vez porque mi maestra de baile necesitaba a dos niñas que cubrieran el lugar de otras. Yo practiqué la danza japonesa hasta antes de casarme.

Pero la invitación para bailar en Japón cuando vine a los 12 años era para baile folklórico mexicano y la maestra para hacerlo más impactante contrató a un maestro que floreaba la cuerda

Yo aprendí a florear la cuerda y ese era siempre el número final del espectáculo.

Entonces un día, cuando mis hijos estaban en la primaria, mi maestra de baile japonés me llamó por teléfono y me dijo “Tengo un festival importante y me gustaría que vinieras a florear la cuerda.”

Me dió las fechas y no era período vacacional. Ella me propuso que llevara un grupo de niños a bailar y pidiera permiso en la escuela para hacer un intercambio.

Ni tarda ni perezosa en ese momento junté algunas fotos e información para ir a hablar con el director de la escuela y le pregunté si me daría permiso de enviar una carta dentro de la escuela buscando familias interesadas en ir a México a participar en un festival de baile. 

El director se sorprendió pero dijo que podría intentarlo aunque no era algo común y no sabía si habría interesados. 

Le avisé a mi esposo. Él estaba por cuestiones de trabajo en Tailandia.

Al principio yo creo que pensó que no habría interés entonces no se opuso. Me dijo que estaba bien, pero al ver que sí había familias interesadas y que ya había organizado todo se sorprendió mucho. 

Tuvimos éxito en nuestro intercambio. Los niños y sus famlias disfrutaron mucho y en la escuela también se empezó a difundir el nombre de México porque los mismos niños  le platicaban a sus amigos y entonces empezó a surgir la curiosidad por México.

Después de eso organizé un equipo de béisbol para llevarlos a jugar en Florida y bueno, varios otros eventos en Japón. 

Un día me dice una amiga quiero entrar contigo cuando vayas a hablar con el director de la escuela. Yo le pregunté la razón y ella me dijo “Porque no se puede entrar a la oficina del director, y a mi megustaría ver cómo le haces para entrar”.

Imaginarán mi sorpresa. 

Yo no sabía que no se podía hablar con el director, entonces siempre llegaba a la oficina y pedía que le preguntaran al director si me podía recibir.

Ella me dijo “No, en Japón eso no se puede hacer.”

“Hay muchos rangos, entonces se tiene que hablar con el maestro, el maestro preguntará al subdirector si el asunto se le puede pasar al director, y el dirá si puede pasar el recado al director o no.” 

Todas las demás amigas que estaban ahí opinaron igual. 

Yo me sorprendí y como les había dicho “El que nada sabe, nada teme:” pero entonces me dí cuenta de que como aquel filósofo dijo “Entre más sé, más me doy cuenta que no sé”.  Pero muchas veces es mejor no saber.

Entonces comprendí porque muchas veces me pedían que fuera yo la vocal del grupo para organizar muchas actividades. Ellas comentaban que como japonesas  hay muchas reglas  y muchas cosas no están permitidas. Entonces dar nuevas ideas es una especie de tabú, pero siendo yo extranjera tenía la ventaja de que aunque dijera algo que sonara imposible a lo mejor los maestros los pensaban un poco y podíamos lograr muchas cosas que no se habían podido hacer antes.

Efectivamente, hicimos muchas cosas y tuvimos disfrutamos mucho la vida estudiantil de nuestros hijos.

Yo yo siempre pensé que todos los extranjeros vivían igual que yo, porque vivía integrada en la comunidad japonesa. Hasta el día en que me llamó por teléfono esta amiga pidiéndome ayuda. 

Fue ahí cuando comprendí que no todos viviamos igual y la diferencia estaba en varios aspectos.

Primero el idioma.  Es my importante conocer aunque sea lo básico del idioma del país a donde uno se vá.  En un principio a lo mejor el esposo tendrá muchas ganas de platicar en otro idioma, pero con el tiempo cuando necesita uno tener una conversación más profunda y no se entiende empieza a surgir el estrés.

Segundo. El perder la identidad de uno mismo. Yo conocí aparte de ella a otra persona de otro país latino y cuando salía conmigo me preguntaba porqué haces eso. Asi no se camina, asi no se come, asi no se saluda…. Bueno hasta que le pregunté “¿De dónde sacas esas ideas?” Ella me dijo que asi le había enseñado su esposo. Claro su vida no iba bien, pero pues con tantas reglas creo que cualquiera terminaría jalándose de los pelos. 

Siempre hay que respetar, pero creo que si uno pierde su autenticidad es difícil vivir. Porque siempre estará uno con la duda de si lo haría bien o no. 

Tercero. A veces se junta uno con una comunidad extranjera sin acercarse a la comunidad del país. Yo pienso que igual si ustedes ven a un extranjero en su ciudad que sale al mercado a comprar igual que todos y toma el transporte como todos, saluda a la gente y demás llegará un momento en que lo verán como un igual. Pero si ven a un grupo de gente de otro país que no se junta con la gente local y come solo en lugares exclusivos, no toma nunca un transporte local y demás lo verían con diferentes ojos.

Eso es importante para poder vivir y aprender del país donde uno vive. El idioma, mantener su identidad e integrarse con la comunidad.

Si a esto aunamos el interés por aprender, mucho mejor. ¡Mis mejores deseos para todos!!!

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