La búsqueda de la perfección.
¿Puede un mexicano sobrevivir en un país donde la búsqueda de la perfección en todos los aspectos es el motor de la vida?
La respuesta es por supuesto “Sí”, uno puede sobrevivir en cualquier parte del mundo, pero el detalle es saber como vivir bien, con un buen estilo de vida.
Actualmente Japón es un país conocido por la mayoría de la gente por sus avances en la tecnología y la perfección en las artes que desarrolla.
Especialistas de todo el mundo viajan a Japón con el objetivo de aprender alguna técnica especializada, algún arte tradicional en peligro de extinción.
Entonces muchas veces la gente se va con la idea de que la gente que inventó todo eso creció utilizando la tecnología, y por eso,.cuando tenemos la oferta de un producto tecnológico no dudamos en comprarlo aunque el precio sea elevado con tal de estar a la vanguardia.
Se tiene la erronea idea de que para tener éxito hay que crecer utilizando toda esa tecnología. Entonces se le compra al niño su juego de video desde chiquito, sus videos educativos y demás.
Viviendo ya más de 20 años en Japón, he aprendido bastantes cosas que al principio me parecían extrañas. Como mexicana inquieta, todo lo que me llamaba la atención era motivo de pregunta.
La primera vez que vine a Japón fue a los 9 años por cosas del destino en un viaje que estaba diseñado para dos niñas hijas de japoneses residentes en México. Sin embargo, debido a que las niñas que tenían el programa no podían tomar el avión porque se enfermaron fuí como de el bateador de emergencia. Mi maestra de baile desesperada buscaba quien pudiera tomar el lugar y claro pagar el boleto de avión y demás. Mi papá inmediatamente dijo que nos llevaran a mi hermana y a mí. Sin pensar, no sabíamos ni a qué íbamos, pero vine con mi hermana. Ella tenía 12 años. Y como dicen “el que nada sabe, nada teme.” Yo la verdad ni pensé nada. Solo iba viendo y observado todo. Para no hacerles el cuento largo, nos hicimos famosas en el pueblito porque era un lugar pequeño y de repente llegaron dos mexicanas.
Esto fue hace casi 40 años era como que habían llegado dos extraterrestres a un pueblito de Fukui. Salimos en el periódico y el alcalde de la ciudad nos mandó llamar, claro mi maestra de baile nos acompañó, porque él quería preguntar de donde habíamos salido. Esto trajo como resultado un intercambio artístico. Recibimos invitación para regresar en 3 años a presentar bailables mexicanos en Japón. Conocí el Japón antiguo en una época donde el peso mexicano era muy fuerte. Tiempo en el que las monedas mexicanas te rompían la bolsa de los pantalones por el tamaño y el peso que tenían.
Nosotras después de ir a la escuela a nadar y demás nos íbamos a las tiendas en la bicicleta. No llevábamos dinero para comprar, pero teníamos algunas monedas de México y nos dimos cuenta que a la gente le llamaba la atención ver nuestras monedas tan grandes, entonces lo que hacíamos era que de vez en cuando íbamos a las tiendas, le dábamos una moneda de diez pesos digamos, a la dueña de la tienda, y entonces se emocionaban y nos regalaba cosas. Andábamos haciendo trueque.
Después de eso por distintas razones tuve la oportunidad de venir a representar a México en diferentes programas y eventos, pero nunca pensé que mi esposo sería japonés y viviría en Japón. Yo más bien veía muy disciplinada a la sociedad japonesa por lo que decía “Viajar puedo, pero vivir ahí no. No podría yo vivir en una sociedad tan estricta.”
Ya llevo 22 años en ese país, y continúo aprendiendo día con día . Al final les voy a compartir lo más nuevo que he aprendido en cuanto a sanación de dolores musculares sin medicamento.

Nos saltaremos todos estos años, entonces y llegaremos al año 1997, año en que me casé y llegué a vivir a la ciudad de Iwakuni, en Japón. En un principio vivimos con mis suegros. Ellos trabajaban todo el día al igual que mi esposo, pero el primer día que llegamos mi esposo me llevó a conocer la biblioteca y algo asi como una casa de la cultura, donde había cursos y reuniones diversas para que tuviera algo que hacer en durante el día.
Las casas en Japón son pequeñas, y como vivíamos con mis suegros, nuestro cuarto era pequeñito. No había mucho que limpiar o acomodar, entonces salía todos los días a caminar y explorar. Asi conocí mucha gente, japoneses, y dentro de estas personas en aquel tiempo conocí una maestra de inglés.
Ella era originaria de Inglaterra y daba clases en las escuelas secundarias y preparatorias de la zona. Venía con un contrato solo por un año, entonces ella no hablaba japonés, tenía un alumno de Venezuela también, pero como tenía prohibido hacerse amiga de los alumnos, a veces para relajarse venían a la casa y platicábamos.
Me comentaba la sorpresa de ella cuando les preguntaba a los alumnos ‘¿Cuál es tu pasatiempo favorito? Y la respuesta era “Dormir”,. Ja,ja,ja,…. recuerdo como nos reímos al escucharla. “¡Ah, que buena puntada!” le comenté y ella dijo.”Yo pensé lo mismo al principio. Pensé que era una broma, y también me reí, pero hablando seriamente por más que les preguntaba nadie tenía otra respuesta. “
Todos estaban tan cansados de estudiar que lo único que querían era dormir. El estudiante venezolano también decía que él no sabía que hacían todos fuera de la escuela porque nunca encontraba a nadie para salir a jugar.
Yo creo que en México todavía no llegamos a estos extremos. Yo creo que a la gente le dicen fiesta, y están listos más rápido que para ir a clases.
Lo que le llamaba la atención a ella era también que los niños no podían estar quietos en el salón de clases y los jóvenes se dormían en la clase. A su manera de ver, los niños y jóvenes eran bastante agresivos en el trato con los maestros. Pero por otro lado, veía que la gente mayor era extremadamente amable y paciente. Yo convivía con gente mayor, ya retirada y que vivía ya disfrutando sus pasatiempos.
Nos preguntábamos en qué momento la gente cambia su forma de ser o como es que se corrigen estos niños en su madurez.
Continuará…..


