La cultura japonesa se basa mucho en la observación.
Venía en mi bicicleta cuando de pronto un joven me saludó y me dijo un poco sorprendido “¿Viene hasta acá en bicicleta?”
De pronto no lo reconocí pero viendo buen su uniforme reconocí a nuestro repartidor de kuroneko. Es una empresa repartidora muy conocida en Japón.
“En bicicleta el camino es corto porque tomo todas los callejones que están en línea recta”.Le respondí
El se despidió con mucha amabilidad.
En su oficio también para hacer sus entrega a tiempo me imagino tienen una buena memoria para reconocer las direcciones y las caras y que a veces me encuentra en el camino y me dice que lleva un paquete para mí. En ocasiones si es pequeño lo recibo en la calle. Jajaja
Creo que no en todos lados se tiene esa confianza, pero en esta zona todavía la gente es muy tradicional y sencilla.
Volviendo al tema de la observación recuerdo que en Mazda cuando teníamos los entrenamientos les pedían a los técnicos que dibujaran la máquina señalando donde encontraban el problema para explicarles cómo solucionarlo.
Fue ahi donde me di cuenta que los dibujos de nosotros en México son muy planos. Ellos los dibujaban con volúmen y marcando la textura con distintos tonos.
Pintando más fuerte o más suave daban una diferente impresión del material.
Yo les preguntaba y ellos decían que después de ver muchas veces un mismo objeto uno recordaba exactamente cuántos tornillos de cuántos centímetros era la pieza, que rugosidad tenía etc..
Yo honestamente no me consideraba tan observadora.
Nos explicaban también que en eso se basaba la limpieza. Incluso dentro de la casa, si las personas que viven en la casa hacen la limpieza pueden darse cuenta cuando hay algo que no funcione bien.
Si encuentras polvo constantemente en un mismo lugar podrías pensar que algo se está pelando o debe estarse metiendo polvo por alguna abertura.
Si hay aceite tirado, seguramente una fuga .
Y es así como se trata de solucionar lo que aparece al momento. Sin esperar a que la situación empeore.
Tener un espacio en el que sembrar plantas independientemente de que den fruto o no, también nos ayuda a ver cómo cambia el paisaje.
Ver como van creciendo, desarrollándose y muriendo, o como nunca mueran sin dejar la semilla o un brote nuevo.
Así los humanos, llega un momento en el que nos ponemos a pensar en lo que podría ser nuestro legado que pueda inspirar o nutrir a las nuevas generaciones.
Yo pienso por eso que los pintores son además de gente inspirada, gente que tiene la capacidad de observar con atención.
Esta habilidad de observación es algo que también se desarrolla con el tiempo.
Es por eso que me gusta salir de compras en bicicleta. La velocidad es más lenta que en el coche entonces da tiempo de observar el paisaje y es muchas veces e esos momentos en los que me inspiro.
Les recomiendo de vez en cuando intentar dibujar algo a mano. A lo mejor resultamos ser buenos dibujantes.

