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La semana pasada en una fiesta de escritores mi amiga me comentó que tenía de hacer una fiesta para fomentar la lectura en Iwakuni.

Yo le dije que a mí me habían pedido hacer una fiesta para solteros. Entonces vino a mi mente “El Principito”

-¡Ya sé!- le dije

-Hagamos una fiesta titulada El Principito –

-De esta manera invitamos a jóvenes y para ayudarles a interactuar tomamos algunas partes del libro y les pedimos que juguemos de manera informal ¡A ser actores!!-

Ella se emocionó mucho también y ya fijamos la fecha.

Regresando de Tokio veremos qué lugar está disponible.

Esto me recordó una ocasión en mi hijo participó como El Principito y una amiga de él como La Rosa.

Si ustedes han leído el libro recordarán lo importante que era para él su rosa. El sentimiento de amor que trae una flor y cómo le hace querer volver a su casa.

Las flores siempre me traen buenos recuerdos. El día de San Valentín, la visita de amigos que llegan con flores a las fiestas de cumpleaños e incluso solo en una visita casual.

En la tradicional ceremonia de té en Japón generalmente se adorna con una sola flor.

Hojas y ramas pueden acompañarla pero es básicamente la sencillez de una flor la que da tranquilidad, armonía y alegría al mismo tiempo.

En términos más prácticos para nuestra vida diaria les comparto lo que se dice sobre adornar con flores el baño.

Una flor natural aunque sea. Cuando mis hijos eran chicos yo tenía siempre flores naturales. En la clase de arreglo floral siempre quedaba alguna flor pequeñita y entonces la dejaba para poner en la ventana del baño.

Luego que empecé a trabajar, por las prisas y falta de tiempo puse una flor artificial. Ya ni siquiera me acordaba de eso, hasta que últimamente, una conocedora de temas de flujo de energía me dijo que en el baño deben ser naturales las flores para que no se estanque el flujo de nuestras actividades cotidianas.

Si la flor es natural estamos más pendientes de ella. Como el principito, le cambiamos el agua, la miramos y cuando ya termina su ciclo le damos las gracias y ponemos una nueva o no ponemos nada.

También esto es como ofrecerle flores a la divinidad que nos proporciona un lugar para desechar todo lo que nuestro cuerpo no necesita. Por eso debemos estar pendientes de que sus flores estén frescas y nos traigan una sensación de paz y felicidad.

Entendido esto mejor decidí volver entonces a cortar una flor de mi jardín para ponerla en la ventana de mi baño.

Estoy terminando de escribir y suena la canción de Luis Miguel de “¿Sabes una cosa?” Y creo que es muy real. El lenguaje de las flores a veces nos puede ayudar cuando no sabemos cómo decir lo que sentimos. Incluso para pedir perdón o pedir permiso

¡Feliz día del Amor y la Amistad!!!

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