En la escuela nos enseñan que el sol sale por el este.
El este es entonces siempre el lado donde sale el sol y el oeste el lado contrario.
En Japón, antes de construir una casa siempre hacen los planos fijándose en la orientación del terreno. Es por eso que hay ocasiones que algunas casa la se ven muy bonitas pero no se venden porque no traen “buena fortuna” a la gente que vive en ellas.
Tuvimos la fortuna de poder comprar un terreno que estaba muy amplio y las casas de junto no tenían ventanas muy grandes, entonces básicamente podríamos diseñar a nuestro gusto. El “problema” era que la entrada quedaría orientará hacia el norte.
Claro que hay maneras de hacer que no quede al descubierto, por ejemplo poniendo una barda enfrente, también sembrando un pino, considerado como el árbol protector por naturaleza, pero para términos prácticos y de presupuesto, decidimos dejarla con esa orientación y diseño.
La construcción fue muy interesante para mí
Me pidieron que comprara sal y dos botellas de sake, una pescado seco y unas ramas de un árbol especiales. además de preparar el té y la comida para todos los trabajadores.
El día que se iniciaría la construcción llegó el maestro vestido similar a un sacerdote Shintoista. Hizo una breve ceremonia y lanzó sal a los cuatro puntos cardinales. Luego también un poco de sake.
Después empezaron a hacer su trabajo.
Llegaron las columnas de madera y mientras la grúa las movía, los carpinteros, con sus “zapatos de ninja” (les llamaba yo) acomodaban las columnas, se subían a ellos como trapecistas e iban armando toda la estructura.
Cómo su fuera un rompecabezas donde las piezas encajaban perfectamente. Al final con un martillo de madera golpeaban para que las vigas se insertaran completamente dentro de las columna.
Yo veía la agilidad con la que ellos caminaban por las vigas y seguían armando la estructura de la casa. Una vez terminado esto, mi esposo, como señor de la casa debía subir igual por las vigas guardando el equilibrio hasta la parte más alta del techo.
Dónde está el triángulo del techo y en el cual se coloca un altar. Ahí colocó el pescado seco, sake (licor japonés) y un manuscrito del santuario. Una vez bajó todos aplaudimos y entonces empezamos a dar de comer a los trabajadores.
Este ritual ya se ve cada vez menos y es raro encontrar lugares donde todavía lo hagan sin utilizar ninguna estructura metálica de soporte. Yo lo llamo, estilo ninja.
Pasado el tiempo encontré entonces el significado de la importancia que tenía la orientación de la entrada de la puerta.
En las mañanas cuando despertábamos planteábamos lo que haríamos ese día. Con emoción hacíamos planes y luego salía yo a recoger el periódico.
Cuando regresaba, en varias ocasiones mi esposo había cambiado de opinión.Me
Parecía muy extraño. ¿Porqué me casaría yo con una persona tan voluble? Pensé Hadra que un día en una revista leí que el aire que entra a la casa debe venir del sur para que las relaciones familiares se mantengan buenas. Que si el primer aire venía del norte hacía que las relaciones de enfriaran.
Me pareció extraño, pero la puerta por la que salía a recoger el periódico estaba dirigida al norte. Así que decidí intentarlo.
A partir de ese día salgo por la puerta de la cocina que da al sur y asunto resuelto.
No volvió a cambiar de opinión en cuanto a los planes solo porque yo saliera por el periódico.
Si no una puerta les recomiendo abrir una ventana del lado sur para mantener mejor la armonía y el flujo de energía en la casa
Ahora sí
Lista para abordar mi vuelo a Hiroshima
PD Entendiendo este tipo de construcción, que es el concepto básico para la construcción en templos y pagodas también, podrán entender entonces que cuando en la historia dicen que un santuario se llevó de una ciudad a otra, no es en sentido figurado, sino en sentido real. Las estructuras se pueden desmantelar y volver a construir.



