54years took me to get ready to share the knowledge piled up inside me. To know if we really understood the lesson, we get a chance to teach.
Un maestro solo puede transmitir su conocimiento cuando realmente ha aprendido la lección. Y es por eso que en Japón el título de maestro (sensei) se debe ganar con hechos.
Hace 45 años tuve la oportunidad de asistir a la escuela de verano en Japón. La clase de caligrafía, la clase de dibujo y la clase de natación además de la hora de la comida en la que se juntaban las mesas para compartir todos la hora del almuerzo son los momentos que más se grabaron en mi memoria en cuanto al aspecto escolar. También los bailes que se hacían en rueda, en donde todos los niños giraban en una dirección y las niñas en la dirección opuesta de tal forma que todos bailaban por turnos con cada uno(a) de los(as) compañeros(as) de clase, me hacían sentir un poco de timidez.
Terminando las clases lo normal era regresar a casa a dejar la mochila y salir a jugar. Los niños pasaban gritando y cantando para que salieran todos a jugar.
Me gustaba mucho que en todos lados la gente siempre cantaba y jugaba. Había libros de cuentos con muchas ilustraciones y se hacian lecturas públicas de cuentos. Si no había con que jugar hacían pirámides humanas, jugaban al caballo y demás.
20 años después todavía me tocó disfrutar con mis hijos el Japón tradicional ya que vivimos en provincia.
Ahora se tiene el concepto erróneo de que los japoneses son muy respetuosos y por eso son tan silenciosos. No hablan, no saludan y todo es rigor. Este fenómeno es algo que se ha incrementado según mi punto de vista, a partir de la pandemia. Sin embargo, no es un aspecto cultural real ni debemos generalizar.
Llega el tiempo en el que los adultos que todavía conocimos esos tiempos en que los niños jugábamos hasta cansarnos tenemos la misión de volver a ser niños y disfrutar; para que con nuestro ejemplo los jóvenes puedan tener una orientación más clara.
No debemos olvidar que la tecnología que disfrutamos ahora fue creada por gente que jugaba y disfrutaba, a las vez que observaba la naturaleza. Si queremos seguir siendo creadores debemos aprovechar lo que se nos ha facilitado para volver a explorar y crear algo mejor en armonía para todos. Incluso puede ser que haya llegado el tiempo de descansar y disfrutar más de la naturaleza y el amor incondicional de la obra creada para nosotros.
El ser humano es alegre por naturaleza. Si queremos elevar la vibración de este planeta empecemos por reunirnos con la gente más querida y volvamos a reír.

